"¡Corran que se vienen! ¡Saquen a las mujeres!" Con la cabeza todavía sangrando por una pedrada, ésa fue la última frase que pudo escuchar Pablo Reinoso, militante del Partido Obrero el pasado miércoles 20. Los disparos taparon el resto de los gritos en la esquina de Pedro de Luján y Perdriel, en Barracas, donde medio centenar de piqueteros y ex empleados del Ferrocarril Roca se habían replegado tras intentar cortar las vías de tren de la estación Avellaneda, del otro lado del Riachuelo, en reclamo por trabajo.
Los disparos terminaron con la vida de Mariano Ferreyra, de 23 años, militante de la rama juvenil del Partido Obrero (PO), hirieron a otras tres personas -una de ellas de gravedad- y desataron la furia de organizaciones políticas y sindicales de izquierda, que denunciaron como responsable del homicidio a "la patota" de la Unión Ferroviaria, el gremio conducido por José Pedraza.
También cuestionaron a la Policía Federal, a la que acusaron de haber "liberado la zona" (de lo que se informa por separado), y al Gobierno, por sus vínculos con la "burocracia sindical" y por no haber dado respuesta al reclamo laboral de los empleados tercerizados y despedidos del Ferrocarril Roca.
La marcha realizada el día siguiente (jueves 21) al trágico episodio logró convocar alrededor de cien mil personas exigiendo justicia por el crimen de Mariano y la abolición del verticalismo sindical, su burocratismo y las mafias que la circundan contiguamente.
"Hubo zona liberada", dijo una de las víctimas
"Estaba en la esquina de Luján y Perdriel. Ya había bajado de las vías. Me había juntado allí con el resto de mis compañeros después de que la policía nos corrió con balas de goma. De repente, un grupo de policías sacó el vallado que nos separaba de la patota de la Unión Ferroviaria y comenzaron los balazos. A mí me disparó un hombre de camisa blanca con una pistola 9 mm plateada."
El relato pertenece a Ariel Pintos, de 37 años, uno de los 120 empleados que se desempeñaban en empresas que trabajaban en el ex Ferrocarril Roca y que participaron de la manifestación que terminó con un manifestante asesinado y con tres heridos.
Pintos fue uno de los tres manifestantes que resultaron heridos. Su testimonio, que coincide con las declaraciones de varios de sus compañeros, puso al descubierto una supuesta complicidad policial con los agresores.
El operativo de contención en la zona de los incidentes estaba a cargo de un grupo de policías de la comisaría 30a. Por tal motivo, al cierre de esta edición, la Justicia analizaba la posibilidad de comenzar una investigación para revisar la actuación de esos uniformados.
"Acá no hubo un enfrentamiento. Esto fue una emboscada y la policía permitió que nos atacaran. Primero, mientras estábamos a un costado de las vías, la policía nos disparó con balas de gomas y, después, cuando bajamos de las vías y no había ninguna posibilidad de que regresáramos, la policía permitió que la patota de la Unión Ferroviaria nos atacara", dijo Pintos, mientras mostraba la herida que sufrió en la pierna izquierda, producto del rebote de un balazo.
Todavía conmocionado, Pintos, que fue despedido hace un año y que mientras estuvo en el ex Ferrocarril Roca se encargaba de reparar las vías y cambiar durmientes, aseguró que no podría reconocer a su agresor.
"Había tres hombres armados. Uno de ellos me disparó. Tenía una pistola calibre 9 mm, pero no le pude ver la cara. Con ellos estaban los sindicalistas Díaz y Luna, pero ellos no estaban armados", agregó.
Según pudo establecer la fuente de información, a partir de los dichos de varios testigos, el segundo agresor tenía un revólver calibre 38 y el tercer hombre armado llevaba una escopeta recortada. Uno de ellos llevaba una remera musculosa celeste a rayas.
"El hombre que me disparó estaba con la patota de la Unión Ferroviaria. Sacó el arma y no paraba de tirar", recordó Pintos.
A su lado, Diego Cardías, uno de los dirigentes de la Asamblea de Trabajadores Tercerizados de la ex línea Roca, afirmó que entre los agresores de la Unión Ferroviaria había integrantes de la barra brava de Independiente.
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